domingo, abril 09, 2006

Sin Luz

Hacer el amor en la oscuridad me encanta. No es por pudor, sino por el juego de descubrir y sentir a la otra.

Creo que la vista nubla los demás sentidos, y como podemos ver, no nos detenemos a sentir, oler y escuchar. En la oscuridad, los cuerpos son distintos, las suavidades también, los besos son sorpresivos, las respiraciones audibles, los gemidos son palpables y las palabras brotan mas fácilmente.

Sentir en tus dedos como la piel de tu compañera se eriza al pasar, como sus costillas se expanden, el pecho se llena, o como la textura de su boca cambia cuando la besas... me vuelve loca.