jueves, mayo 11, 2006

Desvaríos de la distancia

Mis ojos se quedan en su piel pálida y tersa, en las imágenes de como la haría mía mil veces hasta saciar el último raspadito de ese deseo casi monstruoso que mueve mi cuerpo.

Sólo quiero ser una mole de brazos y piernas que se mueven sin sentido alguno.

Ser dientes y uñas y dedos.

Ser jugos y sangres y salivas.

Sólo convertirme en monstruo y saciar mi sed de su cuerpo inanimado.