martes, octubre 17, 2006

Cosas personales

El lunes fui a mi segunda sesión de terapia psicológica.

En la primera sesión hablamos de por qué creía que necesitaba terapia y también sobre mi “historial depresivo”.

Hasta este lunes dudaba que necesitara atención psicológica o si me llevaría a algo el ver a una profesional, pero ahora creo que voy bien encaminada y que realmente necesitaba tratarme.

Una de las conclusiones a las que llegó mi doctora es que me frustro muy fácilmente con los “no” y al principio eso no me parecía del todo cierto, por lo menos no en las cosas que no son importantes, pero pensándolo bien (y mucho), me doy cuenta de que es muy cierto... y no sé cuando fue que cambió mi forma de ver los “no” o empecé a dejar tiradas las cosas que me cuestan un poco. Creo que gran parte de esas frustraciones viene de todos mis fallidos intentos de entrar a la universidad.

Lo que me carga de ir a terapia es que lloro mucho, por cosas que normalmente no me afectan, o que no dejo que me afecten, además siento que de alguna forma, la cinta adhesiva que tenía para no andar llorando todo el día se calló (y no lo digo de cursi, lo digo para que entiendan lo mula que era mi mecanismo de defensa en contra del llanto).