jueves, octubre 25, 2007

Sensible

Ayer vi “La dama en el agua” y me dio tanta pena desde el principio, estuve toda la película con ganas de llorar, Cleveland (el protagonista) me daba tanta pena y no fue hasta que él lloró y liberó su pena que yo pude llorar. Y lloré mientras lloraba él y lloré mientras terminaba la película y lloré y lloré. Aun tengo ganas de llorar.

Creo entender que me vi reflejada en él, en esa sensación de que no hay nada en uno que valga la pena, en el no llegar a liberar todo tu potencial por estar encerrado en una pena muy grande. También me emocionó mucho esa entrega de la gente a ayudar, a creer, a trabajar juntos.

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Hace unos minutos leí el blog de Marga y me ha dejado una sensación muy triste. A veces me gustaría ir borrando los dolores por arte de magia, cerrar heridas, borrar cicatrices o por lo menos dar apoyo y/o herramientas para que cada quien pueda ser capaz de hacerlo por si mism@.